Columna originalmente publicada en www.laotraesquina.co
En este país ya el daño estaba
hecho desde hace más de 25 años. En
Colombia, la violencia es un camino válido para obtener concesiones de gobierno
y sociedad, y no es Juan Manuel Santos
el culpable; al César lo que es del César reza un certero aforismo, y es
precisamente a César Gaviria, a quien le debemos este pesado yugo. Con el arrodillamiento del estado ante Pablo
Escobar y la total impunidad y elegibilidad política concedida a los
terroristas del M-19, el accidental presidente de la República entre 1990 y
1994, vistió de meretriz a la nación. Santos, no está haciendo otra cosa que
ser fiel a su condición de traidor a la patria, muy bien inculcada por sus
mentores y hoy co-gobernantes Gaviria y Samper, y simplemente está confirmando
que el daño ya estaba hecho.
Los violentos, no por serlo se
convierten en estúpidos, y claramente han sabido leer la debilidad de un amplio
sector de la clase política colombiana, manzanilla y veleidosa, que se mueve al
vaivén de los vientos y que es especialmente susceptible al huracán de la
violencia del narcoterrorismo, ya que entre sus haberes no es posible hallar ni
la ética, ni el patriotismo ni la valentía. Son simplemente unos mercaderes electorales,
que se van heredando sus apellidos para usufructuar con ellos el erario, en
detrimento de la sociedad a la que gobiernan, sociedad ella, que es en alta
proporción culpable de su misma desgracia. Todo hay que decirlo.
Han encontrado los
narcoterroristas su filón más productivo
en Juan Manuel Santos. Después que en 8
años del gobierno Uribe se encontraran al borde de la derrota militar,
derrotados políticamente, reconocidos por la comunidad internacional como
bandas terroristas y aborrecidos por la sociedad colombiana, hoy ni bien haber
terminado el primer gobierno Santos, se encuentran fortalecidos, envalentonados
y más convencidos aún que el terrorismo y la violencia ejercida contra la
población les va a dar el poder total en Colombia, que entre otras cosas, es lo
único que persiguen. El comunismo cobijado bajo el narcoterrorismo sólo
pretende la toma del poder. No les interesa ningún otro tipo de premio de
consolación. Con la conjunción de
factores tales como el evidente fraude electoral configurado por las miles de
irregularidades denunciadas, que van desde una monumental compra de votos,
pasando por una campaña de engaño al elector y terminando en el constreñimiento
armado al mismo, y por consiguiente la reelección de Juan Manuel Santos,
sienten que el camino esta allanado para el cumplimiento de sus objetivos.
Alguna vez oí una frase de una
estimada amiga, que rezaba “oídos que tal oíd, corazón coged y guardad” y en
atención a ello no es sino asistir al recrudecimiento de la violencia al que
ahora se suma con más fuerza el grupo narcoterrorista ELN, para saber que esta
puesta en marcha la máquina a todo vapor
hacia la toma del país, que se repartirán como si de un pastel se tratara y del
que todos los grupos de bandidos, de la estirpe que se quiera, querrán su
tajada. Todo un Juego de Tronos, si queremos analogizar con la exitosa serie de
HBO. El espurio gobierno de la formula Santos – Vargas Lleras, hará su papel
haciendo de la mentira su estandarte mientras los grupos narcoterroristas
azotaran la sociedad con una vehemencia digna de lo perverso, llevándola a un estado
de amedrantamiento y zozobra que la hará pensar que la única salida es,
nuevamente, hacer miles de concesiones a los pillos; solo que ahora, vienen por
la concesión mayor; el poder. Voy a
parafrasear al primigenio causante de toda esta desgracia y les diré
“Colombianos, bienvenidos al pasado”
Rodrigo Gallo
@AlegreBengali
Ad: En manos de la sociedad está
defendernos de los narcoterroristas pues está claro que el gobierno no lo va a
hacer. La voz viva del ciudadano de a
pie tendrá que convertirse en un escudo.
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