Sorprendente, desde todo punto de vista, resultó la
propuesta hecha por Carlos “El Pibe” Valderrama, insigne futbolista de nuestra
nación, en la que invita a los cabecillas de la organización criminal Farc, a
jugar un partido de fútbol por la paz. No seré yo quien ponga en tela de
juicio las buenas intenciones del “mono”, ni mas faltaría, pero sí quiero
manifestar mi profunda indignación por este insuceso.
Estamos asistiendo a uno de los momentos más críticos
de la historia republicana, en donde un gobierno irresponsable y mendaz
está a punto de, en el mejor de los casos, propiciar el parto de una nueva era
violenta en nuestra desangrada Colombia. Este proceso nos puede conducir a la
claudicación de un estado ante el narcoterrorismo. No podemos, entonces, caer
en la banalización de los hechos; lo que está sucediendo con este proceso de
negociación, es grave en grado sumo, y el peor ingrediente que podríamos
añadirle a este espantoso cocinado, es que, por una parte, célebres
representantes de la sociedad civil, quizá con las mejores intenciones, no lo
dudo, caigan en el error de ofrecerle a los terroristas un espacio de
crecimiento mediático, y por otra parte, los criminales, tan hábiles como
sanguinarios, aprovechen tamaña ingenuidad, para añadirle a sus paupérrimos
activos políticos, una brizna de carisma y bondad que por supuesto, no poseen.
No nos llamemos a engaño, aquí no estamos ante unos
díscolos hijos de la patria que tomaron por el mal camino. Estamos ante unos
metódicos, sanguinarios y despiadados asesinos que nos han sometido por décadas
a un humillante yugo de terror; almas negras que han violado, mutilado y
asesinado a nuestra infancia sin distingo; narcotraficantes que han condenado a
nuestros campesinos a una de tres alternativas: o se esclavizan a ellos, o se
van de sus tierras, o se mueren con el fuego de sus fusiles.
Para el ciudadano del común no puede resultar menos
que asqueante, escuchar al redomado asesino Luciano Marín, alias Iván Márquez,
hablar con un cínico desparpajo, esgrimiendo una tenebrosa sonrisa, sobre cómo
harán, para controlar al Pibe dentro de un campo de futbol. Verlo invitar
a futbolistas extranjeros a participar de este despropósito no puede ser objeto
de halagos y vítores, debe ser objeto de censura y desaprobación popular.
¿Acaso, quienes hacen eco de esta atrocidad, habrán pensado en los miles
de niños a quienes, los terroristas en su demencia, les han quitado la
posibilidad de practicar este deporte, merced a la siembra indiscriminada de
minas anti persona? Yo si quisiera que el “mono” mirara a los ojos a un
niño mutilado y le dijera, que en Cuba, él, que probablemente es el ídolo de
ese niño, va a ir a jugar fútbol con quien le ocasionó la pérdida de sus extremidades.
Lo invito “mono”, quiero ver como su alma se derrumba ante la mirada de un niño
víctima de las Farc.
Por favor, no juguemos de esa manera con el dolor de
una patria entera. Lo único que este gobierno debería estar negociando con los
terroristas, son los términos de su rendición, entrega de armas, purga de sus
miles y atroces crímenes, y su posterior reinserción a la sociedad civil, todo
ello, en medio de un ambiente de profunda seriedad, nunca entre catamaranes,
mojitos, habanos y partidos de futbol. Entiendo que la perversión de este
samperista gobierno, lo hace relamerse los bigotes ante la posibilidad de
consolidar su narco proyecto, valiéndose de la ilusión ciudadana de alcanzar la
paz. Eso, es la máxima expresión de la bellaquería, la cual no es inusitada en
Samper y su grey, pero no deja de ser sorprendente, por el impudor con que la
ejercen.
Compatriotas, lo que las farc desean no es paz,
desean poder político, como en su momento lo han deseado todos los capos del
narcotráfico. Anhelan el poder, para continuar con su multimillonario negocio,
para blanquear sus cuantiosos bienes y sobre todo, para disponer de 44 millones
de esclavos a quienes, vía pauperización, vía asistencialismo y vía doblegación
moral, utilizarán en su beneficio económico, al mejor estilo de la cartilla
cubana. Eso, es lo que persiguen con la anuencia, si no es que con la
participación activa, de Juan Manuel Santos.
Y mientras tanto, los medios promocionando partidos
de fútbol por “la paz”… ¡Santa Virgen de Manare!
Rodrigo Gallo Lemus
@AlegreBengali
Ad: “Mono”, no se preste para la bellaquería de
Samper, que ya utilizó su “todo bien, todo bien” en 1994, y hoy, lo está
volviendo a hacer; no nos haga que pensemos mal para acertar.
Fotografía tomada de columnasdeopinion.blogspot.com
Excelente Rodrigo, para mi una de las mejores Columnas que haya leído!!
ResponderEliminarAlgunas personas pecamos por acción u omisión, por tal fin los ídolos y personas influyentes tienen un compromiso con la sociedad, el cual los obliga a ser personas concientes y coherentes en su actuar, por que de todas maneras, pecar es pecar!
No les da vergüenza buscar la Paz a cualquier precio. Como siempre excelente Columna Doctor! La recomendada de hoy por el #GringoUribista.
ResponderEliminar