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http://www.laotraesquina.co/politica/358/de-buitres-carroneros-y-carronas
No deja de ser, cuando menos curiosa, la manera como el presidente Juan Manuel Santos utiliza el lenguaje, pretendiendo orillar a la opinión pública, a tomar partido en contra de unos y en favor de otros, según su conveniencia y necesidad. Y digo curiosa, porque la laxitud lingüística que maneja con los peores criminales de la historia de Colombia, la organización narcoterrorista Farc, contrasta notablemente con la fiereza, rayana en lo procaz, como se refiere a sus contradictores democráticos. Estamos ante el típico machito que se envalentona contra quienes tiene la capacidad de oprimir desde el poder, pero que se muestra timorato con quienes le tienen el sartén por el mango.
http://www.laotraesquina.co/politica/358/de-buitres-carroneros-y-carronas
No deja de ser, cuando menos curiosa, la manera como el presidente Juan Manuel Santos utiliza el lenguaje, pretendiendo orillar a la opinión pública, a tomar partido en contra de unos y en favor de otros, según su conveniencia y necesidad. Y digo curiosa, porque la laxitud lingüística que maneja con los peores criminales de la historia de Colombia, la organización narcoterrorista Farc, contrasta notablemente con la fiereza, rayana en lo procaz, como se refiere a sus contradictores democráticos. Estamos ante el típico machito que se envalentona contra quienes tiene la capacidad de oprimir desde el poder, pero que se muestra timorato con quienes le tienen el sartén por el mango.
Una de las grandes victorias de la política de seguridad democrática,
brillantemente concebida y puesta en marcha por el gobierno de Álvaro Uribe
Vélez, fue la eliminación de los eufemismos que los gobiernos colombianos y la
comunidad internacional, habían incorporado, con intención o no, al tratamiento
oral y escrito, de la lucha contra el terrorismo que se libra en este país,
desde hace varias décadas. No fue un
hecho menor, que las Farc hayan sido reconocidas como una organización
terrorista de peligrosidad extrema, censurada y perseguida a nivel global. Y es precisamente, la utilización de un
lenguaje claro y preciso, una de las puntas de lanza que fueron necesarias para
este fin. Al secuestro se le llamo secuestro y no retención, a los actos
terroristas se les nombró como tal y no como acciones de guerra, a la persecución legitima del estado contra
los delincuentes dejo de llamársele “conflicto armado”, y a los bandidos y
crueles criminales se les dejo, por fin, de llamar revolucionarios. Gran triunfo del estado.
Lamentablemente, y en consecuencia de la grosera traición a las políticas
por las que, en mala hora, fuese elegido Juan Manuel Santos, y como acción
lógica de su plan de claudicación del estado ante las Farc, retornamos a tal
infamia y volvimos a ver en los medios enmermelados, las falaces palabras,
retención, conflicto armado, diálogos de paz, grupo insurgente, rebeldes, etc… Volvimos a escuchar de la boca de los funcionarios
públicos, encabezados por el propio Presidente,
esos eufemismos que tanto daño han causado a nuestra dolida patria. Es
el lenguaje de la paz, dicen embriagados de mermelada, los áulicos de este espurio
gobierno. Pero en contraste con lo
anterior, le faltan bocas a Juan Manuel Santos y su grey, para enristrar
epítetos contra quienes, desde la otra orilla, democráticamente, pacíficamente,
somos contradictores de su carpa de circo.
Palos en la rueda, rufianes de esquina, tiburones, aves de mal agüero, manos negras, y más recientemente, señores de la guerra, buitres del miedo y
carroñeros. Elocuente uso del insulto, pero además de eso, muy bien
sincronizado con sus compañeros de mesa. Si Juan Manuel, hoy dice blanco, mañana, el bandido Márquez dice albo. No es de extrañarse que, a la única fuerza
política que se ha opuesto con vehemencia y claridad al esperpento habanero, la
quieran visibilizar ante la opinión pública, como los enemigos de la paz. Se equivocan de cabo a rabo, les repito, el ciudadano colombiano no es
estúpido.
Aquí el verdadero ideario político amigo de la paz, es el profesado por
quienes estamos convencidos que la misma, solo se logra desde el sometimiento
de todos y cada uno de los integrantes de la sociedad, al imperio de las leyes.
Ese cuentico de la reconciliación, de
tragarse los sapos, de la paz por encima de los demás derechos, no es otra cosa
que un ejercicio de programación neurolingüística. Los que buscan la firma de un acuerdo, bajo
los términos de claudicación y entrega, esos, son los verdaderos guerreristas, porque en su perversión, son plenamente conscientes que ese acuerdo va a
conducir al establecimiento de un estado, donde campeé la equivocada concepción,
de que la sublevación en contra de la ley ,para obtener beneficios, es un actuar
aceptable. Eso, señores “amigos de la paz”, no es otra cosa que el caldo de
cultivo para una perenne violencia.
Señores “amigos de la paz”: estos buitres carroñeros, como peyorativamente
nos han llamado, seremos, los que en un
ejercicio de profunda transformación democrática, vamos a volver a llevar a
Colombia por el camino cierto de la verdadera paz, con una justicia reformada y
diáfana, logrando que los violentos se sometan a la ley, reparando
integralmente a las víctimas y sobre todo, revelando la verdad de sus infamias,
a toda esta sufrida nación. Pueden
jurarlo.
Rodrigo Gallo Lemus
@AlegreBengali
Ad: @ArnulfoBetancur en inmejorable respuesta a la procacidad del
Presidente Santos, trinó: “No hay lio @JuanManSantos los buitres son los aseadores en el mundo animal, de las
carroñas como vos”
Fotografía tomada de www.semana.com
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