jueves, 9 de mayo de 2013

MACONDO SI EXISTE


El pueblo que genialmente concibió nuestro único premio Nobel, donde se desarrolla la historia más fantástica de la literatura universal,  cobra más vigencia que nunca en su encarnación nacional.  Tan profundamente arraigado esta Macondo en la cultura colombiana que es de usanza la palabra “macondiano” para referirse a algún suceso o hecho inverosímil, fantástico e incluso ridículo.

Y si analizamos los muchos y sustanciosos hechos que se producen en Colombia no hay otra vía sino reconocer que Macondo si existe.

Solo en Macondo  puede suceder que un ciudadano extranjero pueda sin sonrojo alguno acusar de asesino a un expresidente de la república y que el presidente en ejercicio tome el camino de apegarse al infantil y clásico “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”.   

Y es muy macondiano que además de no salir en cortés pero enérgica defensa de los dignatarios nacionales el presidente en ejercicio responda con una leve e indigna mención en una red social.  Mas que un líder de una nación democrática, el presidente Santos reacciona ante los demás como un muchachito acobardado. Triste y esmirriado líder tenemos,  máxime cuando demuestra todo su poder atacando a sus gobernados que se atrevan a controvertirlo.

Porque a renglón seguido, solo en Macondo puede suceder, que cuando otro expresidente se solidariza con el dignatario ofendido y emite una sensata carta al presidente en ejercicio solicitando su pronunciamiento ante tal despropósito, la respuesta del triste y esmirriado líder sea  ordenar soterradamente una investigación al crítico.

Y es muy macondiano que el mismo triste y esmirriado líder, en ejercicio de la más absoluta imbecilidad o del mas catedralicio cinismo,  piense que los mejores aliados en su estúpida causa sean el dictador castrochavista Nicolás Maduro y el  señalado expresidente Samper a quien decidió revivir políticamente entregándole la clientela de su gobierno,  

Solo en Macondo pasa que un presidente en ejercicio que tenía todo para llevar a su pueblo por el buen camino decida que es mejor entregarle el país al terrorismo con el sofisma, “Made In Fecode”, de la paz. 

Despierte Señor Presidente de Macondo, la paz se consigue por otros caminos como la protección del imperio de la ley, el trabajo denodado por cerrar la brecha económica entre unos y otros, en la real y necesaria protección al campesino. Busque y vera que hay otros caminos, pero habiendo tantos, usted  triste y esmirriado líder escogió el único equivocado.  Le está entregando  el país a un cruel y millonario cartel del narcotráfico, para que Macondo deje de ser Macondo que algo de digno encanto conserva aún y se convierta en  Cubazuela o como sea que un literato quiera llamar a la nueva  sociedad que usted y la extrema izquierda sueñan, donde por fin junto a su hermano Enrique, Piedad, Iván, Eduardo, Gustavo, Guille y otros privilegiados puedan lucir Armani, Rolex, Louis Vuitton y comprar muchos pero muchos Sukhoi, con su respectiva comisión eso si, diciendo con orgullo que luchan por doña María, la que si desayuna no almuerza.

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