Una de las mayores necesidades del campesino colombiano, es
la de tener acceso a una vivienda digna.
Colombia no es un país que precisamente facilite la vida del pequeño
productor agropecuario o del empleado del campo; con escasas excepciones, lo
que normalmente se observa en la vivienda rural colombiana es que no es adecuada
para los estándares sociales de calidad de vida, sobre todo en lo que agua y
saneamiento básico se refiere. Los
contados recursos de nuestros campesinos están empeñados en su vida productiva
y su sostenimiento diario, y ahí es donde el estado podría con una pequeña pero
significativa acción, generar un drástico cambio. La figura del ingeniero civil
rural. Veamos.
Normalmente las entidades estatales tienen recursos para
préstamos de fomento de la construcción y mejoramiento de vivienda rural, pero
en una alta proporción, no se ejecutan por falta de demanda. Y no es porque el
campesino no los necesite, sino porque no tiene el conocimiento adecuado para
presentar un proyecto que le permita acceder a ellos, y tampoco cuenta con el
dinero para pagar el elevado precio que cobran quienes se especializan en la formulación
de los mismos, así que para hablarlo en castellano, ahí está el real encima de
la nevera pero no alcanza la butaca para bajarlo. Y sucede también que aunque en general
nuestros campesinos tienen conocimientos básicos de construcción, necesitan la asesoría técnica para que la
vivienda autoconstruida sea realmente adecuada.
De tal manera, un ingeniero civil rural, que sería una figura
análoga al médico rural, podría subsanar esas falencias; formular los proyectos
y asesorar técnicamente al campesino en la ejecución de la obra. Es un gana
gana. Por una parte, el recién egresado obtiene un empleo justo al terminar sus
materias, lo que le significa un ingreso monetario inmediato y un año para
acumular experiencia mientras hace una pequeña pero acumulativa transferencia
de conocimientos al campesino. Por otra
parte, el campesino tendría acceso gratuito a un profesional que de otra
manera, quizá ni estaría disponible en su región. El éxito de la figura del médico rural es innegable
y eso es un precedente más que probado del cómo y del porqué. Así que no creo que procedimentalmente sea difícil
de instituir.
Y el presupuesto ya existe para que el estado pague el
ingeniero civil rural, sin necesidad de cargar al municipio con ello. Por la vía
de los recursos del sistema general de participación, que son de destinación específica,
se puede. Y también por la vía de las regalías,
en el caso de los municipios productores y/o transportadores de hidrocarburos ¿Que
mejor destinación de los recursos de saneamiento básico (en el caso del SGP) o de las regalías, que usar una parte de
ellos para pagarle al ingeniero su sueldo?
En concurso con las facultades de ingeniería civil se podrían
tipificar sus funciones, e incluso se podría tipificar la vivienda campesina
(de acuerdo a los climas) para facilitarle al ingeniero civil rural su labor. Y
si es necesario, incluir en el pénsum una instrucción básica en ciertos
aspectos para el desarrollo de esa función pública. Y de acuerdo al tamaño del municipio, incluso
podrían ser más de uno los ingenieros civiles rurales.
Es apenas una idea que si es desarrollada por las personas
correctas, con la voluntad política del caso, traería muchísimos beneficios. Se generarían miles de empleos de calidad y se beneficiaría al
campesino. No creo que esté exponiendo
un asunto traído de los cabellos. Ojala y tuviera eco.
Rodrigo Gallo
@AlegreBengali
@AlegreBengali Una excelente idea!! Pero del dicho al hecho.... Desafortunadamente la inversión en este país es para otras pendejadas!!
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